Cómo estimular el cerebro a través de la pintura (artes plásticas y visuales)

Arte, cultura e intervencion social para menores, adolescentes y adultos

La vida de los seres humanos es un continuo proceso de aprendizaje que nos permite la adaptación al entorno. Desde el nacimiento hasta la edad adulta aprehendemos la mayoría de herramientas que nos servirán para afrontar las vicisitudes que se irán sucediendo a lo largo de nuestra vida, por este motivo, estimular y enriquecer las experiencias de los niños en edades tempranas asegura un repertorio de recursos cognitivos trasladables a diferentes situaciones.

  • Estimulación cognitiva en niños

Durante los primeros años de vida, los niños requieren de una figura de protección a la que se sienten íntimamente vinculados sin apenas discernir entre los límites del otro y los suyos propios. En estos primeros años las necesidades básicas son satisfechas por madres, padres o tutores, conformando así el mundo del recién nacido. Siendo así, en los primeros cuatro años de vida, las niñas y niños atraviesan un proceso de conciencia del yo por el cuál se van desligando de las persona que les mantiene con vida. Quienes cuidan de esos niños, a parte de cubrir sus necesidades biológicas deben ser consientes del proceso cognitivo que transitan y acompañarles, proporcionándoles las ayudas necesarias para que esa desvinculación no solo sea sana sino que también contribuya a la construcción de una identidad fuerte.

En estos primeros años es de gran importancia estimular la recepción sensitiva, proveyéndoles de sensaciones muy variadas que apelen a los distintos sentidos. De esta manera, ejercitarán su capacidad perceptiva afinando su sensibilidad hacia el entorno. En paralelo al refuerzo de sus sentidos, con los que podrán conocer su entorno. Es de gran importancia inducirles a manifestarse de forma ajena, incitarles a conocer cómo sus acciones dejan rastro fuera de ellos. Es aquí donde las actividades plásticas más elementales juegan un papel decisivo. A diferencia de otro tipo de aprendizajes, el dibujo y la pintura les permite comprender cómo sus movimientos elementales trascienden su cuerpo, quedándose plasmados en otra superficie el registro de su actividad y tomando conciencia de su presencia fuera de su cuerpo.

A medida que su cerebro evoluciona y crecen sus conocimientos, entienden que la figura que les cuida no son ellos pero les brinda seguridad. Es en este momento cuando el adulto debe ofrecer al menor herramientas para aprender a aprender y acompañarlo en el conocimiento de técnicas y disciplinas muy variadas, entre las que pueda elegir en el futuro para valerse de ellas. No hablamos solo de técnicas empíricas o instrumentales como pueden ser las matemáticas o la escritura, sino disciplinas humanísticas o artísticas. Cabe recordar la importancia en esta edad de no frustrar sus avances siguiendo categorías rígidas, más bien hacer hincapié en las posibilidades que tienen los saberes que van incorporando.

A medida que van acumulando conocimiento, crece su sentimiento de autonomía y el ingenuo sentido de independencia que les anima a desvincularse de esas figuras de referencia.

Por ello, antes de perder temporalmente su confianza, debemos haberles dado otros referentes a los que puedan agarrarse; así les acompañaremos a adentrarse en la temperamental adolescencia, cediéndoles el espacio que reclaman para conocerse ellos mismos.

Arte, cultura e intervención social en menores

Antes de llegar a la edad adulta, atravesarán un proceso de individualización y reconocimiento con los pares: grupos de pertenencia elegidos por ellos mismos en los que encuentran un respaldo a su falta de comprensión. En esta etapa, es bueno que los adultos que acompañen sus procesos nutran su repertorio de formas posibles de estar y actuar en el mundo.

En nuestra actual era digital, los jóvenes tienen acceso a una información infinita, mucha de ella sesgada por intereses comerciales. Los retos a los que se enfrenta la educación en esta sociedad están marcados por la información indiscriminada que circula a nuestro alrededor. Es muy necesario que los jóvenes adquieran rápidamente un pensamiento crítico propio para filtrar esa información desde una postura sólida. Aquí las artes visuales y el arte contemporáneo juegan un papel muy constructivo; en primer lugar porque las intenciones de los artistas responden a intereses altruistas, ofrecen sus reflexiones personales en temas relativos al periodo social en el que se inscriben. En segundo lugar, sus posturas fomentan el pensamiento autónomo, lejos de difundir o perpetuar dogmas, los ponen en cuestión. La apariencia del arte, siempre y cuando sea bien explicado, es muy atractivo para los adolescentes, pues sienten que sus diferencias, como la de los artistas, pueden ser un valor legítimo.

Arte, cultura e intervención social en adolescentes

Una vez superada la adolescencia, el comienzo de la edad adulta atenúa los conflictos personales para lidiar con otras dificultades relacionadas con las demandas socioculturales.

Como empezaba diciendo, para enfrentarnos a las problemáticas de la edad adulta acudimos a nuestro personal repertorio de registros acumulados a lo largo de nuestra vida. En las diferentes edades adultas resultan útiles las habilidades fomentadas en cada estrato de los que hemos hablado:

Entre los treinta y cuarenta años cuestionamos nuestro estilo de vida y las decisiones que nos han llevado a él. Como hicieron los adultos con nosotros antes de la adolescencia, en este tramo puede ser de gran ayuda acercarse al valor expresivo de las artes para disfrutar de sus procesos.

En las décadas posteriores, cuando los hijos empiezan a independizarse o las ambiciones profesionales se han mitigado, surge la necesidad de reencontrar los gustos personales y buscar otros grupos de pertenencia, de forma similar a los adolescentes, acceder a otros referentes como los que proporciona el cine, el teatro o las artes visuales suaviza la perdida de motivación.

En edades tardías, cuando el funcionamiento del cuerpo se ve modificado por el paso de los años, las actividades psicomotrices que se utilizan en los primeros años de vida sirven de ejercicio corporal y cognitivo para mantenernos activos.

Desde IFIS, el Instituto de Formación en Intervención Social os ofrecemos tres talleres para la estimulación cognitiva a través de las artes plásticas: en menores, en adolescentes y en adultos las artes plásticas: